La Asociación de Catedráticos e Investigadores de la Universidad Autónoma de Aguascalientes como organización sindical titular de la relación colectiva de trabajo de los académicos universitarios inició con el pie derecho su incursión en la vida sindical, ya que su registro le fue otorgado en noviembre de 1979 y firmó el primer contrato colectivo de trabajo en diciembre del mismo año.

De 1979 a la fecha, en 25 años de relación colectiva titular entre la  Universidad Autónoma de Aguascalientes  y la Asociación de Catedráticos e Investigadores de la Universidad Autónoma de Aguascalientes se han firmado trece contratos colectivos de trabajo.

El primer Contrato Colectivo de Trabajo 22 entre la Universidad y la Asociación, contenía menos de 90 cláusulas y fue firmado por la parte sindical, por el Ingeniero Humberto Gutiérrez Allende y por el Licenciado Enrique Sevilla Flores.

En 25 años de relación laboral formalizada en contrato colectivo, de acuerdo a la ley, las partes revisaban el aumento salarial cada año y el contrato colectivo en su conjunto en forma bienal,  alternadamente, esto es un año sólo corresponde revisión salarial y otro revisión contractual.  En ambos casos, la Ley Federal del Trabajo prevé la necesidad de un EMPLAZAMIENTO  a Huelga en periodos y con requisitos muy específicos por parte de la organización sindical, lo cual no necesariamente implica que el movimiento finalmente estalle.

En esta historia común, se preguntó a los protagonistas del quehacer sindical, cuándo se estuvo más cerca de un estallamiento  de huelga por parte de la Asociación en estos 25 años, lo cual se contrastó con la crónica periodística del mismo periodo. Las opiniones fueron divergentes en el sentido de que la huelga, a más de ser un derecho, “siempre ha sido un riesgo latente en esta relación laboral” 23 y, por otro lado, en el sentido de que “nunca ha existido la intención real de estallarla”.24

Un elemento que habla de la pertinencia de esta memoria, es el hecho de  que ninguno de los entrevistados,  dirigentes, profesores o autoridades, recordaron como momento de especial riesgo de huelga, el sucedido en enero de 1991, lo cual nos lleva a la reflexión de que hay que documentar la propia historia de una organización como ésta para aprender del las cosas que sucedieron en su  pasado, ya que aunque las cataloguemos como buenas o malas, nos pueden servir de lección.

Los resultados sobre la indagatoria de el año más cercano a la materialización de un movimiento de Huelga por parte de la Asociación,  combinando las fuentes de información, arrojan el dato de un proceso de emplazamiento muy cercano al estallamiento, en el año de 1991,  por la cerrazón del rector en turno a siquiera negociar cualquier aumento salarial, argumentando la crítica situación de la Universidad (argumento que se hizo común por parte de las autoridades universitarias desde ésa fecha en las negociaciones contractuales). Ante una solicitud de 37% de aumento salarial,  el ofrecimiento fue de cero aumento durante prácticamente sesenta días previos al estallamiento.

Si bien es cierto que el emplazamiento legal a huelga se presentó desde noviembre de 1990, la fecha para el estallamiento quedó señalada para el primero de febrero de 1991. La presión aumentó en los días previos y la prensa local da cuenta de una protesta el día 24 de enero de 1991 25, mediante la cual los académicos  se apostaron frente al edificio de rectoría y paralizaron labores por una hora en el transcurso de la mañana y otra  por la tarde, además de otras medidas de presión. El Rector  Gonzalo González  pidió comprensión a los profesores pero no hizo ofrecimiento alguno de aumento salarial. Finalmente el día señalado para suspender labores y cerrar la Universidad, el Gobernador Miguel Angel Barberena  otorgó un apoyo económico adicional a la Universidad 26 con el que finalmente otorgó a sus maestros un aumento de 6% al salario, el cual fue aceptado por la Asociación para evitar la huelga.

En el emplazamiento a Huelga presentado en noviembre de 2002, se dio igualmente un proceso sumamente difícil de negociación entre la autoridad universitaria y la dirigencia sindical. Curiosamente no era un año de revisión contractual, sólo debía emplazarse para la revisión del salario, pero la Asociación emplazó en términos legales, también por lo que consideró una serie de violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo, entre ellas la falta de afiliación de los trabajadores académicos al Instituto Mexicano del Seguro Social, según estaba pactado.    Mientras que en 1991 la principal diferencia era el asunto salarial, en enero de 2003, el principal punto de discusión era el respeto al Contrato Colectivo de Trabajo.

La evolución de la relación laboral entre la Universidad Autónoma de Aguascalientes y la Asociación de Catedráticos e Investigadores de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, ha sido enriquecida por una historia común en la formalidad y en el anecdotario y ha tenido en la mira final de ambas partes, el desarrollo de la Universidad como Institución, pero su reflejo sustantivo después de 25 años es el Contrato Colectivo de Trabajo. Entre el primer contrato colectivo de diciembre de 1979 y el último de febrero de 2004, media una diferencia de más de 25 cláusulas  y una lucha por equilibrar la excelencia académica  con la justicia laboral, reflejada en derechos y obligaciones para ambas partes.

Es importante destacar el papel conciliatorio de la Asociación de Catedráticos e Investigadores de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que por sí mismo se constituye en una de las principales aportaciones de la organización al desarrollo institucional de la Universidad, porque la estabilidad laboral ha permitido concentrar esfuerzos y recursos en la mejora de los asuntos de calidad   académica. En el caso particular de ésta relación colectiva de trabajo, se actualiza plenamente la hipótesis de la Organización Internacional del Trabajo, en el sentido de que “la conciliación se ha convertido  en la práctica en el medio más importante y  eficaz de solución de conflictos laborales”.27